jueves, 28 de agosto de 2008

Historia de la Educacion Superior Peruana

HISTORIA DE LA
EDUCACION
UNIVERSITARIA EN EL
PERU
Ernesto Antonio Elguera Ríos
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Presentación
El presente es la primera parte un tratado sobre la historia de la
universidad en el Perú. De acuerdo a la bibliografía histórica
revisada solamente se hace mención hasta finales de los años
70.
Es este momento me encuentro investigando sobre la historia
de la universidad a partir de 1980.
La finalidad del presente no es en sí la Historia de la
Universidad en el Perú, sino más bien en la intervención de la
Universidad en la Historia del Perú.
El Autor
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HISTORIA DE LA EDUCACION UNIVERSITARIA EN EL PERU
LA UNIVERSIDAD EN LA COLONIA
La historia educativa del Perú colonial nos muestra un hecho bastante singular: de la educación
elemental se pasa directamente a la educación universitaria. Esto posiblemente, se debió a la
falta de presión de un grupo que reclame una educación de nivel intermedio en el siglo XVI, ya
que existe la necesidad de formar teólogos y sacerdotes para encargarles inmediatamente la
tarea evangelizadora. Asimismo se requerían urgentemente hombres de leyes preparados para
satisfacer las necesidades propias de aquellos tiempos.
Gracias a las gestiones de Fray Tomás de San Martín, el 12 de mayo de 1551, se expidió la Real
Cédula que creaba la primera universidad de América, vale decir la Real y Pontificia
Universidad de la ciudad de los Reyes o de Lima, la misma que empezó a funcionar en 1593 en
el Convento de Santo Domingo, siendo su primer Rector Fray Juan Bautista de la Rosa.
La Universidad fue recibiendo pocos miembros de otras congregaciones religiosas, clérigos y
laicos, lo que dio lugar a que los dominicos perdieran el predominio. Este hecho fue favorecido
mas aun por el virrey Francisco de Toledo, quien autoriza en 1571 la elección de un rector
laico; el doctor Pedro Fernández de Valenzuela. Producida esta primera reforma universitaria, la
Universidad abandonó el claustro de Santo Domingo y se instaló en San Marcelo, lugar en que
por sorteo, adoptó el nombre de .San Marcos.. Diez años más tarde, el mismo virrey Toledo
autorizó que los clérigos y laicos pudieran ser elegidos rectores; y en forma alternada, ambos
sectores la gobernaron durante la Colonia.
La Universidad de .San Marcos. inicia sus labores con las facultades de Teología y de Artes,
creándose luego las de Cánones de Leyes y Medicina. En lo académico adoptó por las normas
que regían en España, es decir inició sus funciones enseñando Filosofía como base para
cualquier carrera profesional.
Posteriormente, por Bula de Gregorio XV, del 8 de agosto de 1621, y Real Cédula de Felipe IV,
de 2 de febrero de 1622, se creó en el Cusco la Universidad de San Ignacio, la misma que fue
cerrada al producirse la expulsión de los jesuitas en 1767.
Luego el 3 de julio de 1677, el obispo don Cristóbal de Castilla y Zamora, crea la Universidad
San Cristóbal de Huamanga, institución que recibió su respectiva Real Cédula de Carlos II, el 31
de diciembre de 1680, y la Bula Papal de Inocencio XI del 20 de diciembre de 1682. Después de
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una serie de dificultades de carácter económico y de la oposición de San Marcos, se resuelve su
funcionamiento. La Universidad de Huamanga empezó a funcionar en 1704, siendo su primer
rector el obispo don Diego Ladrón de Guevara. Al igual que San Marcos, Huamanga tuvo las
facultades de Teología y Artes, agregándose a fines del sigo XVIII, la de Leyes y Sagrados
Cánones.
Por Breve de Inocencio XII, del 1 de marzo de 1692, y Real Cédula de Carlos II del 1 de junio
de 1692, se fundó en el Cusco la Universidad de San Antonio Abad, cuya estructura académica
fue similar a las de San Marcos y San Cristóbal de Humanga.
San Marcos, San Cristóbal y San Antonio fueron las instituciones universitarias existentes en el
Perú durante el coloniaje. Estos centros otorgaban los grados de bachiller, Licenciado, Doctor y
Maestro (este último de la Facultad de Artes), y formaban teólogos, filósofos, letrados y
médicos, profesiones por excelencia, de acuerdo a las concepciones existentes en aquellos
tiempos.
La Universidad Colonial fue una institución elitista, erigida para los hijos de los funcionarios de
la Corona y para los de la aristocracia colonial derivada de la Conquista. Se caracterizó por la
influencia del ergotismo escolástico tomista y por desarrollar una enseñanza dogmática y
elitista, donde se impuso el sofisma, la preocupación metafísica y el prejuicio.
Esta preocupación aristotélica, teológica y metafísica correspondieron al espíritu y al
pensamiento imperantes, vinculado a los sistemas político, religioso y cultural implantados por
España en América. Los estudiantes egresaban de los claustros para asumir los cargos de la
burocracia administrativa colonial y de la iglesia.
Así marchó la Universidad durante los siglos XVI, XVII y XVIII, y en este último se anquilosó un
poco; prueba de ello es que las formas de la materia educativa surgieron en un colegio como
era el Real Convictorio de San Carlos de Lima, luego de la expulsión de los jesuitas.
A partir de la segunda mitad del siglo XVIII se produjeron los cambios dentro de la vida
intelectual de la Colonia. Las reformas introducidas por los Borbones, desde principio de siglo, y
la irradiación de nuevas corrientes de pensamiento motivaron e impulsaron estos cambios. Se
empezaron a difundir esas ideas reformistas lentas y paulatinamente. El pensamiento de la
Ilustración europea prendió en la mente y la acción de los sectores universitarios.
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En la misma Metrópoli se leían libros prohibidos y se objetaban las viejas ideas. En general, la
Universidad y la educación en su conjunto se encontraban agitadas. En 1770, el rey Carlos III,
desde España dictó algunas disposiciones que iban en contra del pensamiento escolástico. En el
caso peruano, el virrey Amat y Juniet introdujo algunas reformas en los planes de estudios. Así,
por ejemplo, en el campo de la filosofía se dejo en libertad a los alumnos para que cultivasen el
pensamiento filosófico de su conveniencia, y en teología se empezaron a usar libros de autores
franceses.
Como consecuencia de los cambios introducidos en el sistema educativo, a fines del siglo XVIII
se inició la etapa regalista derivada de la enciclopedia y de la Revolución, pero no se dio un
proceso definido de sustitución sino una fuerte y confusa mezcla de escolasticismo y
Enciclopedia, de teología y liberalismo, de ciencia y religión, imagen ésta que comprendió
perfectamente a la Universidad de aquel momento histórico.
Por otro lado conviene señalar que la primera reforma universitaria del Perú se inició en 1571
en la Universidad de San Marcos. Este fue un movimiento reformista dirigido por los laicos y
duro 10 años. En aquel entonces se buscaba dotar a la universidad de rentas propias y un plan
de asignaturas para las cinco facultades que tenía San Marcos. De esta manera se inició el largo
camino reformista y contestatario que ha caracterizado históricamente a la Universidad
Peruana.
Esta etapa se caracterizó por el desprecio de la Historia, la Geografía, las Ciencias Naturales y la
formación física; son los testimonios de una etapa universitaria del Perú correspondiente a un
espíritu encomendero virreinal.
En 1678 se fundó en San Marcos la cátedra de Prima de Matemáticas, la cual no gustaba de la
observación ni del análisis; todo seguía girando en torno a la teología y a la retórica.
La llegada de los Borbones al poder en España y la expulsión de los jesuitas, motivaron el
desarrollo y algunos cambios en la educación. Las ideas reformistas se propagan rápidamente y
el aristotelismo tuvo que ceder el paso a Descartes y Newton. El virrey Amat, como ya lo
hemos dicho, dictó algunas reformas que se pusieron en práctica en San Marcos, y creció el
interés por las ciencias naturales y sociales, a despecho de las viejas posiciones escolásticas.
La Universidad de San Marcos, dominada por viejos maestros escolásticos, no siguió el mismo
camino. Sin embargo José Baquijano y Carrillo, Hipólito Unanue, Morales Duarez, Egaña,
Gonzalez Laguna y otros intentaron atacar los métodos y las concepciones retrógradas,
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tratando de introducir las reformas que se implantaron en San Carlos por Toribio Rodríguez de
Mendoza.
La muestra más clara de esta inquietud se dio en 1783, en momentos de la elección del Rector
de San Marcos, cuando los reformistas propusieron como candidatos a Baquijano y los
tradicionalistas a José Miguel Villalta. En dicha contienda triunfó el segundo de los nombrados
y naturalmente, los intentos de reforma fracasaron.
El grupo reformista empezó a reunirse bajo la denominación de la Academia Filarmónica,
fundada en 1787 por José Rossi y Rubi. De aquí nació la Sociedad Amantes del País, cuyo
órgano de difusión, el Mercurio Peruano, se empezó a editar en enero de 1791. El Mercurio
ayudó a formar la conciencia nacional criolla en favor de la causa independentista. Su
presidente fue precisamente José Baquijano y Carrillo.
En el campo de la medicina merece destacarse en el nombre de Hipólito Unanue, quien
propugna desde el primer momento, profundizar el estudio de las ciencias naturales, y fue
autor de la reforma que luego triunfaría a nivel del Colegio de Medicina de San Fernando, cuyos
antecedentes se remontan a fines del siglo XVIII al crearse al Anfiteatro Anatómico. Este
Colegio inició sus funciones en 1811, recibiendo la Real Cédula de su fundación el 9 de mayo de
1815. Unanue, en esta institución, planteaba la creación de la cátedra de Geografía del Perú, la
supresión de Filosofa Peripatética y su reemplazo por Física Experimental y Química. Pero si
debemos hacer notar que Unanue poseía un profundo espíritu religioso por cuanto creía que sin
religión no había sociedad.
A principios del siglo XIX la Universidad recibió la influencia de la obra de Unanue; en
consecuencia, sé institucionalizaban las cátedras de Prima Matemática, en 1803; en 1808, la
Clínica Externa; en 1809, la Práctica Médica; y en 1815, la Psicología, que hasta entonces
había venido funcionando como una rama de la Filosofía.
La tesis en favor de la emancipación política no eran bien vistas en ciertos círculos intelectuales
de San Marcos, que más bien adoptaron una actitud de carácter fidelista y de sumisión hacia la
corona.
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LA REPUBLICA Y LA UNIVERSIDAD
La educación en la vida republicana se dividió en cuatro etapas, de las cuales se tratará
únicamente de la educación superior en cada una de sus fases.
a. Etapa de la Iniciación.- comprendida entre 1821 y 1850, y caracterizada por las obras
educativas de San Martín, Simón Bolívar, Andrés de Santa Cruz y Agustín Gamarra.
b. Etapa de Organización.- de 1850 a fines del siglo XIX. En este período tenemos el
Reglamento General de Instrucción Pública de 1876; asimismo la crisis signada por la Guerra
de la Pacifico, que influyó negativamente en nuestro proceso educativo.
c. Etapa de Sistematización.- de 1901 a 1941. Se caracteriza por la dación de Leyes Orgánicas
como las de 1901, 1905 y 1920, además de la reforma de 1902 y la creación de Ministerio
de Educación Pública en 1935
d. Etapa de Tecnificación.- que abarca desde de 1941 hasta la fecha. Este período comprende
la Ley Nro. 9359, el Plan Nacional de Educación Publica de 1950, el Inventario de la Realidad
Educativa Nacional de 1956, la Reforma de la Educación Secundaria de 1957, la dación de
leyes universitarias Nro. 13417 de 1960 y 17437 de 1969; y el Informe General sobre la
Reforma de la Educación Peruana de 1970, que dio origen al D.L. Nro. 19326, de 1972.
La Universidad durante el siglo XIX
Las Universidades que funcionaron en este período republicano fueron las de San Marcos, San
Cristóbal de Huamanga, San Antonio Abad del Cusco, y Santo Tomas y Santa Rosa de Trujillo, a
las que se agregó la Universidad de San Agustín de Arequipa. Estos centros continuaron
anidando viejos moldes coloniales y los cambios que se introdujeron fueron muy pocos,
situación que permitió a los colegios, como San Fernando y San Carlos, desplegar la mayor
actividad pedagógica y científica de entonces.
Etapa de la Organización
En esta etapa la universidad fue considerada como una institución única dentro de una política
centralista y absorbente. Se facultó a la Universidad de San Marcos controlar a las otras y
aprobar la creación de nuevas. Además en esta institución, en lugar de cinco facultades
clásicas de la etapa colonial, se implantaron seis: Ciencias Eclesiásticas, Derecho, Medicina,
Ciencias Naturales, Matemáticas y Filosofía y Humanidades. La Universidad, no obstante el
incremento de algunas disciplinas y asignaturas científicas, continuó siendo una institución
elitista y aristocrática.
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En el gobierno de Echenique, que siguió al de Castilla, se creó en 1852 la Escuela de Ingenieros
Civiles, se organizó la Escuela Normal Central en 1954 y en el Reglamento de Grados de la
Universidad de San Marcos el gobierno consiguió no sólo la composición de las Juntas
Calificadoras, sino también las asignaturas que debían examinarse con sus respectivos
requisitos. Este hecho constituyó una grave intromisión del Estado en la vida académica interna
de la Universidad.
Castilla en su segundo gobierno reglamentó la educación considerando a la educación superior
o universitaria como especial. Esta educación estaba a cargo de las universidades e institutos
como el Instituto Militar, el Instituto de Ingenieros, la Escuela Náutica, la Escuela de Pintura y
Dibujo, la Escuela de Minería y la Escuela de Agricultura.
La educación superior ya no sólo fue privilegio de las universidades, sino también de las
escuelas e institutos que hemos mencionado. San Marcos siguió siendo la universidad de
mayor jerarquía con relación a las provincianas, en el ámbito de cada una de ellas se estableció
una Junta Universitaria como órgano de gobierno presidida por el Rector e integrada por los
Decanos y un docente principal elegido por cada facultad.
Durante la vigencia del Reglamento de 1855, conviene destacar la preocupación gubernamental
se centro esencialmente en la enseñanza media y en la universitaria.
En 1972 se dio el ascenso político del Partido Civil, con Manuel Pardo. En agosto de 1872 se
organizó el Ministerio de Instrucción, Culto, Justicia y Beneficencia. Se continuó manteniendo la
división tripartita de nuestra educación en tres niveles: primaria, media y superior. Se propugnó
que sólo quienes aspiraban a seguir una formación profesional debían tener plena conciencia de
sus deberes y derechos. Esta discriminación obedeció al pensamiento oligárquico vigente en
aquellos días.
En cuanto a la educación superior, se siguió manteniendo a San Marcos como única Universidad
Mayor, capaz de elegir a sus propias autoridades, mientras que las universidades del Cusco y
Arequipa (consideradas menores) eran designadas por el Consejo Superior de Instrucción. Las
de Huamanga, Trujillo y Puno fueron clausuradas debido a la profunda crisis por la que
atravesaba el país como consecuencia de la mala política económica. Se mantuvo el criterio
centralista, absorbente y discriminatorio. La autonomía universitaria desapareció en las
universidades provincianas, y en la que San Marcos . en cuanto a economía y administración .
fue mediatizada.
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Se reglamentó la marcha de los Institutos Especiales de Instrucción Superior. De entre ellos el
funcionamiento de las Escuelas Superior de Agricultura y de Ingenieros Civiles y de Minas, éstas
dependientes del ministerio del ramo. La Universidad de San Marcos cobijó a la Escuela de
Ingenieros que contaba con docentes polacos encabezados por Eduardo de Habich, creándose
también en la Universidad la Facultad de Ciencias Políticas y Administrativas.
La Educación en el siglo XX
La ley de 1901, señalaba que la educación superior correspondía a las Universidades Mayor de
San Marcos y las Menores de Trujillo, Cusco y Arequipa. Se hablaba de enseñanza superior
libre, pero bajo el control del Consejo Superior de Instrucción. Los docentes debían ser
nombrados por períodos de cinco años. Cada universidad podía elegir a sus autoridades,
devolviéndose así el derecho a las universidades menores. Se reconocieron las Facultades de
Jurisprudencia, Ciencias e Historia, Filosofía y Letras (en todas las universidades) y Teología,
Medicina, y Ciencias Políticas y Administrativas (en San Marcos). Se autorizó la matrícula de las
mujeres en ellas y se negó validez oficial a la enseñanza superior particular.
La actitud de la generación del novecientos se hizo presente a través de la crítica que en 1907
formulara José de Riva Agüero a la Universidad tradicional. La acusaba de ser una fábrica
deficiente de profesionales y burócratas.
Mas tarde, sobre la base del Centro Universitario se formó la Federación de Estudiantes, cuya
primera directiva, elegida el 3 de julio de 1917, estuvo presidida por Fortunato Quesada e
integrada por los delegados del Cusco y Trujillo, que eran José Orihuela y Víctor Raúl Haya de
la Torre, respectivamente. En este periodo histórico se dio inicio a impulsar e incrementar los
conocimientos científicos y las tendencias literarias modernas.
Ese mismo año se fundó la Universidad Católica del Perú por gestiones del padre Jorge
Dintilhac, quien sería después su primer rector. Con la fundación de esta institución se inició en
el país la enseñanza universitaria particular.
Son tiempos en que la discusión política empezaba a desarrollarse por cierta fuerza dentro de
los claustros universitarios.
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La ley de 1920 indicaba como instituciones de educación superior a la Universidad Mayor de san
Marcos, a las Menores de Trujillo, Cusco y Arequipa, a la Universidad Particular Católica del
Perú y a la Universidad de Escuelas Técnicas.
San Marcos se quedaba con sus seis facultades de principios de siglo y las Menores con las de
Filosofía, Historia y Letras, Ciencias Físicas y Naturales y Jurisprudencia, Ciencias Políticas y
Económicas.
La Universidad de Escuelas Técnicas estaba formada por cinco escuelas superiores: de
Ingenieros, Agronomía, Ciencias Pedagógicas, Artes Industriales y Comercio.
Con Leguía se repuso la Ley Orgánica de 1920 y se nombró una comisión de Reforma
Universitaria en octubre de 1930, dictando Sánchez Cerro un Estatuto Provisorio el 2 de febrero
de 1931. Este estatuto reconocía el cogobierno a través de delegados estudiantiles de cada
facultad y escuela ante el Consejo Universitario.
En estas circunstancias, el 20 de marzo de 1930, José Antonio Encinas, asumió el rectorado de
San marcos al derrotar en la elección a Víctor Andrés Belaunde. El pensamiento reformista
penetró plenamente en San Marcos. La Universidad empezó a trabajar como una verdadera
comunidad de docente y discentes, la vida académica y cultural se desarrolló enormemente.
Pero como un desenvolvimiento de la Universidad de este tipo no convenía a los intereses
políticos existentes, San Marcos fue clausurada y su rector deportado.
De 1932 a 1935 San marcos cumplió únicamente labor administrativa. Se reabrió casi
paralelamente con la dación el Estatuto Universitario, promulgado por Oscar R. Benavides.
Etapa de la Tecnificación
La ley de 1941 mantuvo el carácter de Universidad Mayor a la de San Marcos y quitó el
calificativo de Menores a las demás. Siguieron funcionando en San Marcos cinco facultades:
Derecho, Medicina, Letras y Pedagogía (co-facultad), Ciencias y Ciencias Económicas. En el
estatuto Universitario de 1946, se define a la Universidad como una asociación de maestros,
alumnos y graduados que debían estudiar, investigar y propagar el conocimiento humano para
el desarrollo de la comunidad en general.

Texto completo en

http://www.universia.edu.pe/_descargas/9/16/historiaEduUniv.pdf